Suspiró.
-Otro día más.- Pensó para si misma.
Efectivamente, otro día más, otro día igual.
-¿Hoy es sábado? ¿Lunes? Será Domingo. Si, tiene pinta de ser Domingo, como todos los malditos días de esta maldita pandemia.
Sólo había salido un par de veces en estos 60 días, con mascarilla y guantes, teniendo la sensación de que se ahogaba, la sensación de que estaba viviendo un capitulo de una serie apocalíptica, con miedo por si algún poli la paraba, aún sabiendo que no estaba haciendo nada prohibido.
Y Cada vez que salía a la calle su corazón le daba un vuelco de ver a su bonita ciudad vacía, sin gente, sin ruido.
Esto tampoco le desagradaba tanto, en el fondo, al fin y al cabo, aunque no quisiera reconocerlo, un poco sociopata si que era.
Se había vuelto así desde que empezó a trabajar de cara al público y vió la peor cara de las personas.
Se dió cuenta de que había perdido mucho tiempo de su vida en un trabajo que no le gustaba, le había quitado tiempo a su familia, a su marido, a sus amigas, todo por el maldito trabajo en el que dio su 200% y a ella le correspondieron con el 0%.
Siempre pensaba en todo esto antes de acostarse, era un sentimiento de rabia y de culpa por haberse dejado pisotear.
Pero estaba segura de que llegaría el día en que lo mandaría todo a tomar viento, se pondría sus tacones, su pintalabios color fucsia, y por fin pisaría fuerte.
Por fin se acabaría la pandemia que estaba dejando al mundo totalmente desolado, y por fin, volvería a ser la que era antes.
Muy actual ;) Sigue ¡a por todas!
ResponderEliminarGracias Ruth!!
ResponderEliminarSigue así!
ResponderEliminarMuy buena
ResponderEliminarMuy bueno, me he sentido muy identificada!
ResponderEliminarBuen relato.
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